¡Socorro! Volvemos al siglo XIX
Hola, ¿cómo estáis? Espero que bien. Empezaré por presentarme. Soy una mujer de 39 años, funcionaria del Estado, con estudios universitarios y la finalidad de todo esto es alzar la voz contra este retrogradurismo y reaccionarismo que nos ha venido invadiendo desde mediados de los años noventa, pero que ya ha pasado a ser horroroso desde que empezó el tan cacareado siglo XXI.
Bien, la cosa es que yo nunca he querido tener hijos. Los niños no es que me disgusten (si no son gamberros y están bien educados), pero tampoco se puede decir que me gusten. Simplemente, me son indiferentes. Pero es que los bebés siempre me han dado grima. Y parece que esto es casi un delito en la sociedad en la que vivimos. Todo comenzó hará unos quince años, cuando en la empresa pública en la que trabajo tuvieron la ocurrente idea de venderme la moto entre unos y otros de que yo debía casarme y tener hijos, porque una mujer sin hijos no está completa, bla, bla, bla... Incluso, y aunque parezca increible, una de las funcionarias que trabajaba en mi departamento por aquel entonces llegó a decirme que yo no debía tener derecho a una pensión de jubilación porque cuando me llegara la vejez no habría "cumplido". "Cumplido", ¿con quién? ¿Con Dios? ¿Con el Estado? ¿Con la familia? ¿Con todos esos pesados que se creen que una mujer es una matriz con patas y no debe tener aspiraciones a ser nada más? Siempre me ha hecho reir eso del "cumplir". Sobre todo ahora, que después de años de machacarnos a través del cine, de la publicidad, de las series de la televisión, de diferentes medios de comunicación, de los estamentos públicos e incluso de algunas empresas privadas con continuas imágenes de embarazadas, niños y bebés y montar una opereta cantando las maravillas de la paternidad y la maternidad, porque si no teníamos hijos la vida no tenía sentido y, lo más importante, HABIA QUE GARANTIZAR LAS PENSIONES, resulta que no tenemos garantizadas las pensiones. Así que, sales a las calles, tienes que esquivar los cochecitos de niño (porque hay algunas madres que son educadas, pero otras que se creen que tenemos que apartarnos a su paso y, si te pisan el pie, ni te piden perdón)y todo eso para que yo y mucha otra gente como yo, después de haber estado toda la vida trabajando, veamos nuestro horizonte de la tercera edad muy siniestro. Eso la gente que hemos cotizado,claro, que de todo hay.
Entonces, reflexionemos: ¿A qué ha venido este furor procreativo? Muy simple. Para hacernos retroceder en el tiempo. El siglo XX ha sido el siglo de la mujer. Yo, sinceramente, lo echo de menos. Estamos perdiendo libertad a pasos agigantados. Pero es que hay muchas mujeres que están de acuerdo con ello. Próximamente colgaré ciertas cosas que corroboran dicha afirmación.
Además, tampoco es un problema exclusivo de las mujeres. Hoy en día, se suele mirar mal a las personas que no tienen hijos, tanto si son hombres como mujeres, aunque algo más a las mujeres. Esto no pasaba hace unos años. A la gente se la animaba a estudiar y a culturizarse, y que cada uno hiciera lo que quisiera. De hecho, el gran problema de paro que arrastramos viene del gigantesco error del "baby-boom" de los años sesenta, con peores consecuencias en este país, donde se daban premios a la natalidad y había familias que tenían de ocho a ¡catorce hijos! Y luego quieren acabar con las bolsas de plástico. No servirá de mucho, si la gente sigue creciendo en número y en incivismo, pues si fuéramos más ecológicos quizá el daño no sería tan grande. Y, por supuesto, tampoco quieren utilizar ningún tipo de ecocombustible, así que los seres humanos seguiremos siendo el mayor contaminante de la Tierra. Algún poder oculto ha montado esta campaña de procreación exagerada, sin contar que todo en esta vida tiene un equilibrio, y si había gente que no quería tener descendencia y la tuvo, inducida por todo esto, el sistema se desequilibró. Lo triste es que luego a alguien le puede dar por pensar que la misma madre Tierra (la madre por la que todo el mundo debería tener más respeto que a ninguna otra, y es al revés)es la que provoca maremotos, terremotos, tsunamis y demás catástrofes naturales para defenderse de esta superpoblación que está acabando con ella. Todo esto es lamentable.
Pero la finalidad última de este blog es conocer gente que piense lo mismo que yo, que esté harta de que se nos considere poco más que insectos que sólo sirven para reproducirse. Los seres humanos somos algo más y lo hemos demostrado durante siglos. Si hay gente que está cansada de que se la someta a continuas presiones para procrear o que, incluso, está sintiéndose discriminada por no hacerlo (al igual que yo me he sentido) debería unirse a mí y, todos juntos, alzar nuestras voces y decir no a este fundamentalismo que niega cualquier principio de libertad de elección.
Y a la gente que se indigne al leer esto, no es culpa mía. A mí también me indignan muchas cosas. De todas formas, estoy satisfecha con la manera en la que he vivido mi juventud. He viajado, me he divertido, he bailado muchísimo (como suele decirse, que me quiten lo "bailao") y no envidio a nadie que en estos momentos esté casado (aunque casi todo el mundo se acaba separando) y con hijos. Por cierto, por si alguien dudaba de lo contrario, creo en Dios. Y a los que siempre están leyendo la Biblia, hacerles recordar la famosa frase del momento de la Caída y la pérdida del Paraíso, cuando Dios dijo a Eva por haberle desobedecido: "Parirás con dolor". Fue el castigo para la mujer y, de hecho, ha sido nuestro lastre durante siglos. Por no decir que no debe ser tan maravilloso cuando tienen que dar tantas ayudas para que la gente se anime. ¿A qué no te dan ayudas para ir al cine, de compras, a la discoteca, a la biblioteca, de viaje, etc.?
No dejéis que el siglo XXI se convierta en un nuevo siglo XIX (o en una nueva Edad Media, al paso que vamos)y, si os apetece, uníos a mí. Porque, eso sí, yo no obligo a nadie a hacer ni a pensar nada en contra de su voluntad. No al pensamiento único ya.

La Tafanera
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